martes, 14 de septiembre de 2010

CARTA DEL GRAN JEFE SEATTLE AL PRESIDENTE DE WASHINGTON PARA LA FECHA


Gran Jefe Seattle


Carta del Gran Jefe Seattle

El gran jefe de Washington manda palabras,

quiere comprar nuestra tierra.
El gran jefe, también manda palabras de amistad y bienaventuranza;
esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos, que él,
tiene muy poca necesidad de nuestra amistad.
Pero tendremos en cuenta su oferta,
porque estamos seguros, que si no obramos así,
el hombre blanco, vendrá con sus pistolas
y tomará nuestra tierra.
El gran jefe de Washington,
puede contar con la palabra del Gran jefe Seattle,
como pueden nuestros hermanos blancos,
contar con el retorno de las estaciones.
Mis palabras, son como las estrellas,
nada ocultan.
¿Cómo se puede vender el cielo y el calor de la tierra?
Ésta idea, es extraña para nosotros,
si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire,
o del resplandor del agua ¿cómo nos lo pueden comprar ustedes?
Nosotros decidiremos en nuestro tiempo.
Cada parte de ésta tierra, es sagrada para mi gente.
Nosotros sabemos que el hombre blanco,
no entiende nuestras costumbres,
para el, una porción de tierra es lo mismo que otro,
porque él, es un extraño, que viene de noche,
y toma de la tierra lo que necesita.
La tierra no es su hermana, sino su enemiga,
y cuando él la ha conquistado sigue adelante
Su apetito devorará la tierra y dejará tras de si, un desierto.
Si yo decido aceptar, yo pondré una condición,
el hombre blanco deberá tratar a las bestias de ésta tierra como hermanos
Yo soy un salvaje y no entiendo ningún otro camino
He visto muchos búfalos pudriéndose
en las praderas, abandonados por el hombre blanco, que pasaba en tren,
y los mataba
Yo soy un salvaje, y no entiendo cómo el caballo de hierro que fuma,
puede ser más importante que los búfalos,
que nosotros matamos solo para sobrevivir
¿Qué será del hombre sin las bestias?
Si todas las bestias desaparecieran,
el hombre moriría de una gran soledad de espíritu,
porque cualquier cosa que les pase a las bestias,
también le pasa a el hombre
Todas las cosas están relacionadas
Todo lo que hiera a la tierra también herirá a los hijos de la tierra
Importa muy poco donde pasaremos el resto de nuestros días,
no quedan muchos, unas pocas horas más,
unos pocos inviernos más, y ninguno de los hijos de las grandes tribus,
que una vez existieron sobre esta tierra,
quedará para lamentarse ante las tumbas, de una gente que una vez fue poderosa, y tan llena de esperanza
Los blancos también pasarán, tal vez mas rápido que otras tribus
Continúe ensuciando su cama, y alguna noche terminará asfixiándose,
en su propio desperdicio.
Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra ámenla,
como nosotros la hemos amado, cuídenla como nosotros la hemos cuidado, retenga en sus mentes, la memoria de ésta tierra
tal como esté cuando se la entreguemos,
y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas,
consérvenla para sus hijos, y ámenla como Dios nos ama a todos.
Una cosa nosotros sabemos, y que el hombre blanco puede algún día descubrir, nuestro Dios, es el mismo Dios
Usted puede pensar ahora que es su dueño,
así como usted desea hacerse dueño de nuestra tierra
Pero usted no puede,
Él es el Dios del hombre, y su compasión,
es igual para el hombre blanco y para el hombre piel roja
Esta tierra es preciosa para El
y hacerle daño es amontonar desprecio a su creador
Cuando los búfalos sean todos sacrificados,
los caballos salvajes todos amansados,
y los rincones secretos de los bosques
se llenen con el aroma de muchos hombres,
¿dónde estará el espeso bosque?, desaparecido,
¿dónde estará el águila?, desaparecida
Es decir adiós a lo que crece,
adiós a lo veloz,
Será el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.